1.6.09

A ese alter-ego


A ese alter-ego

(descarga de un saque en términos de roles y status, a los que cambio por esperanzas y utopías, oprimidas estas por quienes están por sobre nosotros ya satisfechos y temen)

Tal vez no tenga el mundo para darles, pero quizá algunas palabras para darnos la mano y sonreír; quizás no pueda atraerte esa galaxia, no pueda rodear ese río con mis brazadas, pero serán acarreados: creelo posible, creé en eso que sabés que no ocurrirá, pero que de todas formas guía el accionar.
Quizás la casa no sea la más confortable, pero nos preocupamos porque tengas techo. Lo pensamos todo el tiempo, queremos ver ese final. Queremos desde aquí cantarte una canción de cuna, queremos que descanses bajo ese mismo cielo que yo veo empañado. Es mentira lo que allá arriba diagnostican, no se les ocurre otra salida ahora que están comprometidos. Porque mientras te encuentres sólo y con frío, la política, la cultura y el arte debaten y luchan por los discursos, lo que vos y yo nos creemos desde nuestra conformación como personitas. Queda claro para ellos que la piel congelada se encuentra en la luz del túnel del orden seguro, es un paso que se cubrirá como parte de un largo plazo: si yo ahora te meto en una novela apenas nombrado, y como fruto de una locura estructural de la sociedad, o por causas enteramente propias o genéticas, algún otro me atacaría, insertándome en el círculo de pelmazos que esperan ganarse entre sí (y ellos mismos, su propio sustento de realidad modificada y sazonada con compañerismos diletantes y parejas afectas al toco y me voy típico de la droga y el surrealismo que se pregona por esos lugares del under ya subvencionados, los mundillos de la militancia y los feudos académicos). Es también un paso a resolverse después de que se entienda cómo la sociedad pretende andar por sí misma o atada a las acciones de cada uno.
No quisiera más que entiendas, alter que todo sobre mí crees saberlo también, que pensarte es pensarme. Es así, y no lo es: no es así, y no es así, porque es algo irreal en este plano. Todo lo que hacemos, decimos, pensamos, tiene una proyección: te pido algo y se que no lo conseguiré, espero que me devuelvas ingratitud. Parece un juego, nos la pasamos entretenidos en los quehaceres y nos machacamos lo que pensamos que está mal sólo para tener cierta idea, de que además de dilapidarnos en excesos, tenemos conciencia del resto. Querés el río limpio, transparente hace mucho, lo planeamos y lo anunciamos. No ocurre, entonces desde ese momento ese estado se mantiene y con él ya contruimos la historia y hacemos chistes, y lo repetimos en las charlas.

Si algún día se vuelve un río celeste y puro, ¿será porque cambiamos?

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La luna de terciopelo
bajó del cielo, pa iluminar,
la noche, de mi desvelo
y el triste vuelo de mi vagar,
la luna, de terciopelo
me dio el consuelo de sollozar.

Galopo sobre el rocío,
y el canto mío quiere llegar
al fondo del horizonte,
cruzando el monte pa despertar,
el sueño de una alborada,
libre y alzada, de mi soñar.

Un ave cruzando el cielo,
y aquí en el suelo poder gritar
que el mundo no tiene dueño,
ni frunce el ceño, ni sufre más.

Galopo sobre el rocío
y el canto mío, quiere llegar.

Me pregunto cuánto y cómo,
y por qué mi lomo no aguanta más.
No quiero cerrar el puño,
pero mi puño es la libertad.

Pa qué quiero la existencia,
si mi conciencia no puede más.

No quiero cerrar el puño,
pero mi puño es la libertad.
No quiero ser reventado
y estoy cansado de reventar.
No quiero cerrar el puño,
pero mi puño es la libertad.

Galopo sobre el rocío,
y el canto mío quiere llegar.

Me pregunto cuánto y cómo,
y por qué mi lomo no aguanta más.

No quiero ser reventado
y estoy cansado de reventar.

No quiero cerrar el puño,
pero mi puño es la libertad.

No quiero ser reventado
y estoy cansado de reventar.

No quiero ser reventado
y estoy cansado de reventar.

No quiero ser reventado
y estoy cansado de reventar...

("Sobre el rocío",
José Larralde)

 
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